Carta a un amigo

El tiempo cura las heridas?. Es una frase que se escucha todo el tiempo en la boca de la gente.
Pero a mi me viene a la cabeza, el tiempo me ayuda a no extrañarte tanto?.
Hoy me doy cuenta que no!!.
Pero que raro se comporta el corazón, ni saber que puedas ser feliz  me ayuda a estar lejos de extrañarte.
Y a pesar de que estamos muy muy muy lejos, la tecnología nos puso tan cerca y tan cara a cara que quizas me olvidé de la distancia.
Me parece que me acostumbré mucho a tus palabras, a tus chistes, a tu sonrisa, a tus fotos, a tu mirada, a tu cordura, a tu pasión por la vida, a tu inteligencia, a tu inocencia, tu paciencia, en fin!! me acostumbre mucho a ti.
Esa es la razón por que te extraño tanto!!!
Puedo sobrevivir queriendote TANTO, extrañando muchísimo y sin verte, pero no puedo saber que estás mal o no eres feliz!! Por eso lo único que me queda pedirte es que te cuides MUCHO!! y que seas muy FELIZ!!!
Nos vemos en cualquier momento en Internet o donde sea, el tiempo decidirá. Sabes que eres dueño de un pedacito (gran pedacito) de mí corazón.
Y como siempre te dije, muchos Besos y muchos Mimos .!!!
Te Quiero y Te Extraño Mucho!!!! PJ

de Sra. Corchea

Sueños

… Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…
decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

 

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar,
descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.,
Me dejó de importar quién ganara o perdiera;
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento,
“el amor es una filosofía de vida”.
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas…
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.

(Walt Disney)

 

de Sra. Corchea

El dulce sabor de una mujer exquisita

“Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás. Una mujer exquisita no es la más ardiente sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO. Y un HOMBRE…… ..UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así………. …. Que se siente orgulloso de tenerla como compañera…. Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento. .. Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes… La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser “Muy machas” nos llevan gran recorrido… ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque… ¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa”. Gabriel García Márquez

de Sra. Corchea

Las oportunidades no hay que esperarlas, hay que crearlas

de Sra. Corchea

FLORES MARCHITAS

No es nuevo, sino más bien algo cíclico, como las estaciones del año, aunque en este caso no haya una fecha exacta de inicio ni de fin. No florece necesariamente en primavera, ni se recoge el fruto a finales de verano o principios de otoño. Simplemente se presenta sin avisar, y decide quedarse un tiempo indeterminado…
Emigrar, volar, escapar, perderse, olvidar,… esa necesidad de empezar a irse, de fundirse en el horizonte, de camuflarse entre la niebla, de echar el telón, o simplemente de marchar borrando las huellas de nuestro camino…
Quizá sea un viaje de ida y vuelta, un eterno retorno, un “viene el lobo” que no acaba de llegar, o quizá esta vez sea un punto final en lugar de un punto y aparte, un festín de vísceras y sangre para el animal, una huida hacia el precipicio del olvido necesario, un sueño infinito, un hasta luego definitivo, un asta del toro de la vida que nos atraviesa y nos hiere mortalmente…

de Sra. Corchea

PATCHWORK DE SOLEDADES

La curiosidad fue mi bula. Me permití saltarme mis convicciones y ver qué hay tras esa puerta en la que yo misma tenía colgado el cartel de prohibido el paso. Crucé el umbral sin saber que me lanzaba a un mar de contradicciones donde cientos de preguntas se formulan como si fuesen olas que buscan respuesta en alguna playa. Me perdí en ese laberinto de interrogaciones, de observaciones y de diálogos con mi conciencia.
A veces alguien me pregunta qué hago, qué busco… y no se qué contestar. Tal vez sea una combinación de muchas cosas o, tal vez, como pienso ahora, sólo espero encontrarme a mi misma. Probablemente no sea la manera ortodoxa de descubrirse, de conversar con uno mismo, de realizar ese camino hacia el interior que a veces uno necesita realizar. Es como si para ver el tono de nuestra piel necesitáramos situaros junto a otros, frente al espejo.

No soy diferente a los demás: uno de tantos retales de soledades que forman parte del patchwork de la vida. Sombras de árboles de hoja caduca en otoño, copos de nieve en días de blandura.

Siempre sentí que estaba de paso. Ahí y en todos esos lugares por los que transito. Siempre en movimiento, como esas aves que emigran en busca del calor de un hogar que varía en cada estación. Y, sin embargo, sigo ahí, esperando en esa estación como si fuese Penélope, aunque en este caso no haya nadie a quien esperar porque mi corazón no forma parte del equipaje preparado para este viaje.

A veces, como ahora que intento ordenar las ideas y las sensaciones que he ido recopilando como si fuesen cuentas de un mismo collar, me cuestiono si dentro de un tiempo, cuando la novedad deje de serlo y esta aventura pase a ser un juguete viejo olvidado en algún rincón de la memoria, habrá supervivientes. Y es que uno tristemente descubre que, con el paso del tiempo las veredas que no se transitan acaban llenándose de hierba y es difícil encontrar aquel viejo sendero que llevaba de una puerta a otra. Yo diría algo más aún. El silencio son puntos aparte en la vida. Y cuando uno pasa pagina, no siempre uno sabe como continuar aquella conversación que un día brotaba sola y después hay que arrancarla a la fuerza.

No es fácil entender que el valor de algunas cosas se debe a su característica efímera, y que la única manera de que algunas personas se queden en nuestras vidas, es dejándolas partir.

Escribir es la única manera que conozco para rescatar recuerdos del olvido, momentos e instantes que fueron eternos al menos mientras los vivimos. Pero las contradicciones afloran también aquí: ¿Es lícito atesorar esos momentos que sólo nos pertenecen a medias? Quizá por eso olvido nombres, lugares e incluso el argumento de la historia, y me quedo con ese algo que me transmitieron… aunque no siempre es eso posible. La memoria es una joven caprichosa que sólo guarda lo importante para ella, el resto lo envuelve con papel de niebla y lo regala al olvido.
No somos tan diferentes unos de otros. Aunque vistamos ropas distintas bajo ellas se esconde un perfil de soledades, de momentos en los que la vida parece pasar de largo y uno no puede dejar de pensar si ese tren que se borra en el horizonte era el suyo y lo ha perdido definitivamente. Es entonces, cuando el sabor agridulce de las cosas aflora, cuando la voz de nuestra conciencia se bate en duelo con la ansiedad y uno rebusca en los bolsillos de su existencia, un poco de tranquilidad y cordura.

de Sra. Corchea

El dolor de la soledad en compañía…

La otra noche, te comenté: “Si supieras cómo duele la soledad…” A lo que sin vacilar y muy acertadamente respondiste: “Si supieras lo que es la soledad en compañía.” Ciertamente, me debí haber callado la boca, pero mi dolor en aquel momento, era tan grande que no me permitió ver el dolor ajeno, tu dolor, y de inmediato riposté: “Te juro que la preferiría (la soledad en compañía), pues nunca he sentido lo que es estar acompañada…” Que egoístas somos en ocasiones los seres humanos, aún cuando decimos la verdad, pues esto último es una realidad que nunca me ha abandonado.

Es por eso que aquí, te pido disculpas, por mi dolor egoísta, por las palabras hirientes; y voy más allá de una mera disculpa. Aquí te presento y te ofrezco querido amigo, a ti, alma gemela que a penas hace unos días creo que encontré, mi solución para dar fin al dolor de mi soledad y a tu soledad en compañía…

Quiero ser para ti, aliento en la mañana, la caricia tibia que te despierte y te recuerde: “…tenemos que salir a trabajar”. La que durante el día se tome unos minutos de su apretado itinerario para llamar o enviar el mensaje deseándote: “Buenos días, mi amor” en mil y un idiomas. Quiero ser la que se siente a almorazar, más no sin antes volver a llamar o escribir para decir: “Buen provecho, mi vido”. La misma que al caer la tarde te espere con brazos abierto y te escuche comentar, la noticia callejera, la noticia principal, el chiste de la oficina o el mal rato que te hicieron pasar. Luego, en la noche, dejar por un momento las labores extendidas de mi profesión y arrullarte en mis brazos mientras terminas algún trabajo de la oficina, susurrándote al oido alguna canción.

Quiero ser para ti, la que comparta hombro con hombro tus penas y tus alegrías (sé que suena muy “cliché”), pero más sencillo no ha de ser. Saborear contigo, tanto el dulce del postre de “ese” restaurant en particular, como lo amargo de un asunto que de inmendiato, no pudiste solucionar.

A medida que avanzo en mi propuesta, me detengo y pienso: “Creo que estoy yendo demasiado rápido. Sí, muy rápido”. Más el amor debe ser así. Pienso que no hay que dar tantas vueltas para manifestar un sentimiento que nace de lo más profundo del corazón.

Tal vez la solución propuesta no sea fácil de lograr. Tal vez requiera de algunos cambios, modificaciones o de tiempo para madurar. Más entiendo, que si nuestros caminos se han cruzado, una vez más, luego de tanto años, por alguna extraña razón será…

Una vez más pido disculpes este ciego egoísmo que a veces me ahoga en celos, dudas y llanto. Sólo quiero que sepas que daría lo que no poseo por llenar tus días de alegría. Sacar de ellos la soledad, conviertiéndome en tu compañía y de esa forma yo también poder alcanzar mi felicidad…


de Sra. Corchea

NO ES TAN MALA LA SOLEDAD!

Tanto a mujeres como a hombres, desde que somos pequeños, nos inculcan que lo mejor es estar en pareja, tener una familia, estar acompañados. Aunque consideres que esto es lo que más deseas en tu vida, si tienes miedo a la soledad, puedes llegar a tomar decisiones francamente contraproducentes para tu bienestar emocional.
Hay quienes en vez de aprovechar los momentos en los que no tienen pareja (para reencontrarse con ellos mismos, para darse cuenta de lo que quieren y lo que no quieren, para abrirse a conocer gente y a fortalecer las amistades que ya tienen, ¡para una buena elección amorosa!) , o ante la certeza de que el vínculo en el que están no tiene futuro, sienten una angustia tan grande que les hace tomar malas decisiones (por ejemplo intentar volver con alguien del pasado con quien la relación no funcionó, aceptar a cualquier persona con tal de estar “acompañados”, esforzarse por salvar la pareja aunque sea conflictiva o dañina, defender lo indefendible del otro para buscar excusas y seguir con esa mala relación, etc.) . Buscar solo lo positivo de estar acompañado por una persona es apenas una visión parcial de lo que está sucediendo; hay que poner todo en la balanza para tomar una decisión madura, aunque esta implique quedarnos “solos”.

Piensa serenamente: ni en los peores momentos de tu vida has estado completamente solo. Mira a tu alrededor. Hay más de una persona en quien puedes confiar ciegamente, que es incondicional y estará allí para apoyarte, cuando la necesites. Tal vez es alguien que ya estuvo a tu lado en muchas ocasiones, o alguien que desea que le des la oportunidad (familiar, amigo, vecino, compañero de trabajo…)

El miedo a la soledad es un pésimo consejero en la búsqueda de un compañero. Siempre tienes la posibilidad de elegir con quién compartir tu vida, y también de decidir si la relación en la que estás te hace feliz y te permite crecer, o está agotada y no hay vuelta atrás. Continuar con un vínculo roto o que te hace infeliz por no estar sin pareja, solo ahondará tu sensación interna de soledad. Enfrentar este “fantasma” es más sencillo que lo que crees. La mejor opción que te presenta el estar solo es la enorme oportunidad de tener un espacio en tu vida para que, a su momento, aparezca la persona que sí te permitirá a acceder a la felicidad que tanto te mereces.

de Sra. Corchea

Ser vivido

el primer beso una noche de invierno,el primer desnudo, el miedo y temblor la primera vez, la ilusión de volver a encontrarse otra vez, pasear por la orilla del mar descalzos, el olor de su piel , el sabor de sus lagrimas,

un eterno beso de despedida, una mirada desde su balcón, una carta de amor, la primera lagrima,el  día antes de …,verse reflejados abrazados frente a un escaparate,

mojarse bajo la lluvia y no importar, tumbarse en la tierra y mirar las estrellas cogidos de la mano,oler una colonia e imaginarla en su piel, besar en la calle, dormirse juntos,pensar que nada nos separará, asuntarnos en el cine,

sentir las manos en el paquete de palomitas cuando chocan ,su piel temblando.

Cuanto nos enseña el amor , el amor por el otro sexo, por el prójimo, amor en resumidas cuentas, y no tan resumidas.

Como decía la Madre teresa

Ama hasta que te duela.Si te duele es buena señal.

de Sra. Corchea

Escuchar al corazon

Ahora me dispongo a escuchar a mi corazón,a un corazón que lleva conmigo 40 años, que ha vivido mucho y que le queda mucho por aprender.

A un corazón que le vuelve loco pasear descalzo por la casa, un corazón que adora las manos que acarician y que crean.

A un corazón hambriento de justicia, de igualdad, un corazón rebosante de ganas de alegrar, él se sabe alegrar solo.

Un corazón hijo y hermano de corazones grandes, un corazón que le gusta poner bandas sonora a su vida, Mecano tiene grandes momentos de su vida.

Un corazón que ama por encima de todas las cosas, que sabe que el mundo esta lleno de colores, que es fácil conseguir lo que se propone, bueno no siempre.

Un corazón que con cada latido sabe  equivocarse, que sabe que la verdadera amistad serás aquella que sigue a tu lado incluso cuando no te quede nada que ofrecer salvo tu compañía.

Un corazón que aprende a perdonarse y perdonar, a no vivir para el futuro.

Un corazón que en cada latido muere para volver a vivir, que esta aquí y ahora.Un corazón sereno y tranquilo.

Un corazón que le gusta hablar, reír, sentir el aire fresco de la mañana en la cara, una buena copa de vino, una buena charla y la compañía.

Un corazón que tiene a su lado otro corazón mas grande.

Un corazón de bendice y da las gracias a cada momento por lo que tiene, por teneros.

Un corazón que trabaja para liberarse de miedos, culpas y apegos.Un corazón que se acepta como es y trabajo le costo.

Un corazón como el tuyo

de Sra. Corchea